"Ventanales"
"Jamás pensé enfrentarme a la soledad entre estas cuatro paredes que encuadran mi
lecho.
Una luz de vela que parece bailar por la escasez de aire. Huellas de alguien que
abandonó este espacio colorean, como garabatos, las paredes viejas, desteñidas de grises y
oscuros colores, agretiadas por el paso de los años.
Dos durmientes sostienen el techo custodiando, como testigos del tiempo, lo que
hago, lo que digo lo que dejo de hacer y, por qué nó, hasta lo que pienso.
Una ventana hacia un mundo grande, complicado y conflictivo que me hace pensar en
lo que realmente estoy buscando.
Una ventana que se abre hacia adentro y qué, elevada, se muestra como gigante.
Cerrada, vigilante del más secreto tesoro.
Más allá, entre pasillos angostos y mal trazados está la calle. La calle transitada
por carros que marchan sin un rumbo concreto. La calle que asusta, que intimida mis intentos de seguir caminando.
Yo, hermetizado en este espacio, al que llamo mi casa.
Peleo conmigo mismo por querer acostumbrarme a este lugar. Rechazo. Respiro. Pienso
en lo que tuve, añoro lo pasado, sin embargo busco entre mis manos el futuro
que parece, ausente, confundir mis sentidos. Me detengo. Pienso. Pausa. Silencio
mis sentidos que a gritos quieren mostrarme algo.
Quizás no quiera sentir para no tener que confrontar los pensamientos. Pensamientos
que tuve, que parecen no estar, que parecen no estar. Que se esconden detrás del dolor de viejas heridas que sublevadas, quisieran despertar en mí.
Anhelo lo pasado, lo pienso e intento sostenerme en viejas sensaciones perdidas, como los postes dormidos que sostienen mi techo.
Y pienso, sigo pensando, como inherte materia en el espacio. Me detengo y observo
cada rincón, cada esquina que limita mi mundo y me veo a mí mismo entre mis cosas,
mis pertenencias, mi ropa, mis zapatos, mis libros, y la memoria que intenta
borrarse de mi mente como se borra la tinta en un papel viejo y manoseado.
Quizás la confusión de mis recuerdos entre lo nuevo por enfrentar ahuyentan mis
pasos, asustan mis intentos de seguir adelante y pretender que todo está correcto.
Miro la doble llama encendida de la vela y pareciera por un momento que las lágrimas que corren cuentan una historia, un sufrimiento, como escapando del encierro constante de no poder expresar lo que quiero.
Me confieso, me digo a mí mismo que este lugar pareciera reflejar mi presente, como
el espejo roto apoyado entre estas oscurecidas y altas paredes.
Testigo enrejado que intenta mirar hacia adentro. Me asusto, no dejo que nadie se
asome, apago las luces, se entristece mi cuarto, escondiendo las huellas, limitando
mi tiempo.
Lluvia, gotas de sal que expresan dolor. Se escucha el soplido del viento visitando
el umbral de mis días. En silencio, la cera cilíndrica que se destiñe de colores
amarillos, prende la ilusión de poder mirar hacia afuera, de poder sentir el aire que traiga
vida. Por momentos mi mundo me atrapa, me encierra, me envuelve.
Se desarma en mí esta ausencia de palabras que agrietan mis recuerdos. Y miro hacia
arriba e imagino un cielo, imagino que escapo de esta frontera que limita mi vuelo."
lecho.
Una luz de vela que parece bailar por la escasez de aire. Huellas de alguien que
abandonó este espacio colorean, como garabatos, las paredes viejas, desteñidas de grises y
oscuros colores, agretiadas por el paso de los años.
Dos durmientes sostienen el techo custodiando, como testigos del tiempo, lo que
hago, lo que digo lo que dejo de hacer y, por qué nó, hasta lo que pienso.
Una ventana hacia un mundo grande, complicado y conflictivo que me hace pensar en
lo que realmente estoy buscando.
Una ventana que se abre hacia adentro y qué, elevada, se muestra como gigante.
Cerrada, vigilante del más secreto tesoro.
Más allá, entre pasillos angostos y mal trazados está la calle. La calle transitada
por carros que marchan sin un rumbo concreto. La calle que asusta, que intimida mis intentos de seguir caminando.
Yo, hermetizado en este espacio, al que llamo mi casa.
Peleo conmigo mismo por querer acostumbrarme a este lugar. Rechazo. Respiro. Pienso
en lo que tuve, añoro lo pasado, sin embargo busco entre mis manos el futuro
que parece, ausente, confundir mis sentidos. Me detengo. Pienso. Pausa. Silencio
mis sentidos que a gritos quieren mostrarme algo.
Quizás no quiera sentir para no tener que confrontar los pensamientos. Pensamientos
que tuve, que parecen no estar, que parecen no estar. Que se esconden detrás del dolor de viejas heridas que sublevadas, quisieran despertar en mí.
Anhelo lo pasado, lo pienso e intento sostenerme en viejas sensaciones perdidas, como los postes dormidos que sostienen mi techo.
Y pienso, sigo pensando, como inherte materia en el espacio. Me detengo y observo
cada rincón, cada esquina que limita mi mundo y me veo a mí mismo entre mis cosas,
mis pertenencias, mi ropa, mis zapatos, mis libros, y la memoria que intenta
borrarse de mi mente como se borra la tinta en un papel viejo y manoseado.
Quizás la confusión de mis recuerdos entre lo nuevo por enfrentar ahuyentan mis
pasos, asustan mis intentos de seguir adelante y pretender que todo está correcto.
Miro la doble llama encendida de la vela y pareciera por un momento que las lágrimas que corren cuentan una historia, un sufrimiento, como escapando del encierro constante de no poder expresar lo que quiero.
Me confieso, me digo a mí mismo que este lugar pareciera reflejar mi presente, como
el espejo roto apoyado entre estas oscurecidas y altas paredes.
Testigo enrejado que intenta mirar hacia adentro. Me asusto, no dejo que nadie se
asome, apago las luces, se entristece mi cuarto, escondiendo las huellas, limitando
mi tiempo.
Lluvia, gotas de sal que expresan dolor. Se escucha el soplido del viento visitando
el umbral de mis días. En silencio, la cera cilíndrica que se destiñe de colores
amarillos, prende la ilusión de poder mirar hacia afuera, de poder sentir el aire que traiga
vida. Por momentos mi mundo me atrapa, me encierra, me envuelve.
Se desarma en mí esta ausencia de palabras que agrietan mis recuerdos. Y miro hacia
arriba e imagino un cielo, imagino que escapo de esta frontera que limita mi vuelo."
Etiquetas: "Escritos"





















